Vamos a analizar algunas afirmaciones con las que nos encontramos muchas veces por la calle, hablando con conocidos, familiares, personas de nuestro entorno en general y que muchas veces nos siembran dudas sobre la realidad en torno a la Violencia de Género, y por ello, creemos que es positivo que analicemos algunas de ellas, importante sobre todo, para que tomemos conciencia y podamos aportar nuestro granito de arena a eliminar las situaciones de malos tratos.
La primera nos dice:
1. “Lo que ocurre dentro de una pareja es un asunto privado; nadie tiene derecho a meterse”.
Debemos tener presente que no es un asunto privado, ya que estamos hablando de un delito contra la libertad y la seguridad de las personas. Los delitos jamás son cuestiones privadas y menos aún cuando las víctimas no están capacitadas para defenderse. Recordemos que la violencia de género no es una cuestión que únicamente afecte a una persona, nos afecta a toda la sociedad y por ello todas y todos debemos poner de nuestra parte para eliminarla. Y De ahí la importancia de actuar, y si conocemos algún caso de posibles malos tratos, pues denunciar ya que es la manera en la que podemos ayudar a la víctima a salir de esa situación.
La siguiente afirmación nos dice:
2. “Un hombre no maltrata porque sí; ella habrá hecho algo para provocarle”.
Esta creencia es una de las más arraigadas y supone afirmar que la mujer es la responsable del comportamiento violento del hombre, que la víctima es en realidad la culpable o por lo menos que no hay víctimas, que tanto ella como él se agreden mutuamente.
En este sentido, existe también la creencia de que la mujer agrede verbalmente y el hombre físicamente, que la única diferencia está en la forma de ejercer la violencia. sin embargo, las personas expertas afirman todo lo contrario: la mujer maltratada reprime su rabia e intenta evitar las agresiones adoptando comportamientos totalmente pasivos como el de someterse a los deseos del hombre, darle la razón y no cuestionarle. De todas formas nadie tiene derecho a pegar, insultar, o amenazar a otra persona, sea cual sea la excusa que se ponga para ello.
La cuestión fundamental es que el hombre agresor siente que ella le provoca cuando tiene o expresa sus propios deseos y opiniones y se comporta según los mismos.
Otra de las afirmaciones nos dice:
3. “Si una mujer es maltratada continuamente,la culpa es suya por seguir conviviendo con ese hombre”.
Esta falsa creencia responsabiliza a la mujer de la situación de malos tratos y por lo tanto culpa a la víctima. Las razones por las que una mujer maltratada decide seguir conviviendo con su agresor son múltiples y variadas. No debemos olvidar que en muchos casos, antes de llegar a la violencia física, las víctimas han sufrido periodos de violencia psicólogica, con lo cual tiene un bajo nivel de autoestima, y ha sufrido una manipulación con lo cual la víctima no es capaz de tomar conciencia de su problemática real.
4. “Si se tienen hijas/os, hay que aguantar los maltratos por el bien de las niñas
y los niños”.
Ante una relación de pareja sembrada de violencia, la opción más responsable hacia el bienestar de las niñas y niños es alejarlos de esa situación ya que tiene consecuencias graves sobre su bienestar emocional y personalidad. Además es probable que estas niñas y niños reproduzcan esta misma situación en el futuro, ya que están viviendo una situación que ellos tienden a normalizar porque consideran que es algo natural.
5. “Los hombres que maltratan lo hacen porque tienen problemas con el alcohol u otras drogas”.
Así se suelen justificar muchos maltratadores, evitando hacerse responsables de sus actos y pidiendo reducción de penas. Además no todos los hombres que tienen problemas con el alcohol pegan y maltratan a sus parejas. Los maltratadores no son enfermos y focalizan su violencia en las mujeres.
6. “Los hombres que agreden a sus parejas son violentos por naturaleza”.
Es muy frecuente que los hombres que maltratan a sus parejas no sean violentos con otras personas. Incluso es frecuente que en el resto de sus relaciones sociales sean amables y respetuosos. Por lo tanto, la cuestión no es que no puedan controlar su ira, sino que deciden descargarla agrediendo a personas sobre las que se sienten con derecho a actuar así. Recordemos que todas las personas, en ciertos momentos, sentimos rabia y frustración, sin embargo, nuestros valores y el respeto hacia las demás personas nos conducen a canalizar y descargar ese malestar sin tener que agredir a otra persona.
7. “Los hombres que abusan de sus parejas, fueron maltratados en su infancia”.
Aunque es cierto que aumenta la predisposición, la relación entre estas dos cuestiones no es la de causa-efecto; no todos los hombres que maltratan a sus parejas han sido testigos de violencia, ni todos los hombres que han presenciado violencia o han sido maltratados, maltratan a sus parejas.
8. “La violencia doméstica es una pérdida momentánea de control”.
La mayoría de las veces, las agresiones no son consecuencia de una explosión de ira incontrolable, sino que son actos premeditados que buscan descargar la tensión y sentirse poderosos dominando a la otra persona. Además, las agresiones no suelen ser aisladas, sino hechos repetidos y frecuentes.
9. “La violencia contra las mujeres no es para tanto. Son casos muy aislados. Lo que pasa es que salen en la prensa y eso hace que parezca que pasa mucho”.
Los casos que aparecen en los medios de comunicación e incluso las denuncias que se realizan sólo representan una pequeña parte de la realidad. En este caso, debemos añadir además los distintos tipos de violencia que existen como son la violencia psicológica, sexual, económica, etc. Se trata de un problema más cercano de lo que muchas veces nos podamos imaginar, sin ir más lejos en nuestro municipio, trabajamos directamente con algunos casos de Violencia de Género, y sin embargo ¡Sólo se denuncian alrededor del 10% de los casos!
10. “La violencia doméstica sólo ocurre en familias sin educación o que tienen pocos recursos económicos, sociales o son de determinados grupos étnicos”.
No es cierto. Es un fenómeno que se da en todas las capas sociales y económicas.
La diferencia suele estar en el tipo de violencia que se ejerce y en las salidas que se dan a esta situación. Es muy probable que las mujeres pertenecientes a capas sociales medias y altas no recurran a los Servicios Sociales por lo que no salgan en las estadísticas.
11. “Los hombres que agreden a sus parejas están locos”.
La locura, por definición, conlleva no tener contacto con la realidad,de no darse cuenta de lo que se hace, y este no es el caso de estos hombres
Sólo un 5% de ellos presentan graves trastornos psicopatológicos. Sin duda alguna, una persona que para autoafirmarse maltrata a otras, tiene dificultades para canalizar su malestar y frustración. Pero esto no significa que no sea responsable de sus actos. La única “enfermedad”, por llamarlo así, del maltratador es su masculinidad agresiva y controladora.
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